Historia de la linterna (1866 – 2019)

Las linternas llevan muchos años entre nosotros. Miles de años, incluso, si contamos la antorcha como la precursora de lo que hoy conocemos por linterna.

Pero podemos decir que la verdadera historia de la linterna a pila comienza en 1889 y como veremos a continuación, está asociada a un nombre propio: “Eveready”

Veamos un poco su historia desde los primeros e ineficientes modelos hasta los más actuales y potentes LED.


LOS PRIMEROS PASOS DE LA LINTERNA A PILA:

En 1866, el francés George Leclanche, inventa el primer modelo de batería.

Consistía en un simple vaso lleno de dióxido de manganeso, cinc y amonio clorídrico. Incluía una barra de carbono que actuaba como polo positivo de la pila.

Como te puedes imaginar, no era portable.

En 1879, Thomas Alva Edison mejora la bombilla incandescete (que no la inventa) y consigue que sea rentable el comercializarla.

Concretamente fue el 21 de octubre de 1879, cuando Edison presentó en su laboratorio de Menlo Park (Nueva Jersey), la primera bombilla que estuvo funcionando durante 48 horas seguidas.

Estaba hecha con un filamento de bambú carbonatado y por ello su proceso de fabricación, era rentable para ser vendida al público.

Esa misma nochevieja, se reunieron 3000 personas en el laboratorio de Edison para ver como éste podía encender y apagar con un solo dedo un circuito formado por 40 bombillas incandescentes.

Su exposición deslumbró al mundo entero, pero esta no fue más que una de las 2.331 patentes que acumuló en sus 84 años de vida.

En 1888, el científico alemán Carl Gassner, mejora la batería de Leclanche metiendo todos sus componentes dentro de un recipiente hermético de zinc. Es así como nace la primera pila portátil de la historia.

En este mismo año, Conrad Hubert, un inventor ruso emigrado y nacionalizado en Estados Unidos aprovecha su amistad con David Misell y le compra todas las patentes de sus invenciones y hasta su taller de trabajo.

(Patente de David Misell, 1899)

Es así como nace la American Electrical Novelty and Manufacturing Company.

Para liar un poco la historia, el bueno de Conrad no tarda sino unos meses en asociarse con Joshua Lionel Cowen, propietario de la American Eveready Battery Company.

Misell consigue en 1898 fabricar una batería más corta de modo que se pueden meter 3 de ellas en su nueva invención, la primera linterna de tubo portable que sería comercializada por la Ever Ready Company para la que trabaja.

Es el primer uso en la historia de baterías de tipo D, que se convertirá en el estandard. Desde entonces, su tamaño no ha variado, aunque se ha reducido un poco su grosor.

Este primer modelo, consistía en un simple tubo de papel, con una bombilla al final y una pila seca que aseguraban era capaz de dar luz durante 30 días ininterrumpidos.

Es cierto que hoy en día se considera como algo exagerada esta afirmación ya que la tencnología del momento no podía permitir más que unos minutos de luz que ni siquiera era constante, de ahí su nombre en inglés “flashlight”.

Lo más curioso es la función que tenía esta primera linterna… simplemente iluminar jarrones con flores.

Al ver que su invención tenía futuro y multitud de usos, más allá de la decoración florar, se embarcan a fabricar otros modelos que entregan de forma desinteresada a la policía de Nueva York.

Su segundo modelo, la Eveready Flash de 1899 es hoy en día una pieza de colección que se vende por unos 2’300 dólares.

(Modelo Eveready Flash 1899)

En la siguiente década 1890-1900, la American Eveready Battery Company fabrica otros 23 modelos, incluyendo una luz para bicicleta que son presentados al público en su catálogo de 1899.

(Primer modelo para bicicleta de la Eveready Co. 1899)

Debido al gran auge que tuvo la bicicleta a finales del siglo XIX, las primeras linternas fabricadas en serie fueron precisamente para este medio de transporte.

(Modelo de 1900 para bicicleta de la Eveready Co.)

En 1906, Conrad Hubert vende la mitad de su compañía a la National Carbon Company, un proveedor de materiales para baterías por la (ahora) irrisoria suma de 200’000 dólares. Mucho más irrisoria si piensas que esa misma compañía sería renombrada en la década de 1950 como Energizer.

Tras esta fusión en 1906, Conrad Hubert sigue como presidente y renombra la compañía de American Ever Ready a Eveready.

El bueno de Hubert, fue genio y figura hasta el final. En apenas 5 años, pasó de ser un emigrante ruso en Estados Unidos con pocos recursos a un millonario nacionalizado americano.

Nunca contrajo matrimonio y tras su muerte en 1928 dejó toda su fortuna (unos 8 millones de dólares) a la Fundación Conrad Hubert con una directriz muy clara. El dinero debería ser administrado conjuntamente por un católico, un protestante y un judío.

Este “privilegio” recayó sobre el presidente de los Estados Unidos Calvin Coolidge (el protestante), el alcalde de Nueva York Alfred E. Smith (el católico) y el empresario Julius Rosenwald (el judío) que distribuyeron los fondos entre 34 obras sociales.

Siempre será recordado como el fundador de la Energizer Holdings

Otro avance significativo tuvo lugar en 1910, cuando se descubren las bombillas con filamentos de tungsteno, más efectivas y brillantes que las de filamentos de carbono, empleadas hasta entonces.

Por aquel entonces, al verse totalmente liberados de las lámparas de keroseno o de la poca fiabilidad de las velas, se veían en la cumbre de la evolución.

La Eveready Company publicó en 1916 un panfleto titulado “101 usos para una Eveready” en el que definían la linterna como sigue…

La luz que no flaquea ante ninguna ráfaga, que no se ve afectada por el viento y es controlada con un dedo. Todo el mundo necesita una luz así.

Entre estos 101 usos que le daba a la linterna encontramos alguno como leer las etiquetas de fruta, señalizar en código Morse ante una emergencia o llenar el tanque de gasolina de una estufa.

La linterna se convierte en un importante objeto personal.

En este año de 1916 se crea el primer modelo con interruptor de on/off que es el que sigue prevaleciendo en nuestros días. Se deja de usar desde entonces la antigua clavija que había que apretar continuamente para hacer funcionar la bombilla.

En la segunda mitad del siglo XX no hay grandes avances que subrayar, pero hemos de mencionar la aparición de las pilas alcalinas (1959), las baterías de litio (1963) o el primer modelo de linterna recargable (1967).

Llegamos rápidamente a las dos últimas décadas del siglo, unos apasionantes 20 años en los que tienen lugar varios avances tecnológicos que permitirán a los fabricantes modificar radicalmente el diseño y función de las linternas.

Estos avances son básicamente la adopción del plástico como material de construcción y la creación del diodo LED que postergarán al olvido a la bombilla, hasta entonces omnipresente.

También las baterías dan un paso al frente, aumentando su capacidad, pero sobre todo dando rienda suelta a la imaginación de los fabricantes al permitir nuevos diseños y formas.

Nacen linternas mucho más grandes, pesadas y potentes.

Es también a finales de este siglo cuando surge o toma fuerza una mayor conciencia social y buscando cuidar los recursos del planeta se empieza a impulsar las energías renovables. Esto da paso al nacimiento de linternas que funcionan con energía solar e incluso eólica.

Se comienzan a incluir en algunos modelos las bombillas halógenas que, aunque son muy caras, consiguen una luz muy clara y potente.


EL NACIMIENTO DEL LED (Light-Emitting Diode)

Aunque se considera a Mr. Nick Holonyak Jr. como el padre o creador del primer LED (visible al ojo humano) en 1962, podemos tomar 1994 como el año clave en la historia de la luminotecnia.

Shiji Nakamura inventa el LED azul de alta intensidad.

Esto abre la puerta a fabricar el LED de luz blanca al que el gobierno de los Estados Unidos ve un gran potencial ya que incrementa mucho la luz entregada por vatio consumido (lúmenes por vatio) y además es posible fabricarlo a bajo coste.

Es aquí cuando el LED llega realmente a las masas.

El diodo LED es mucho más pequeño y emplea solo una fracción de la energía necesaria para hacer funcionar una bombilla incandescente.

A pesar de ello, las primeras linternas con tecnología LED son de considerable tamaño ya que se necesitaban entre 3 y 6 pilas de tamaño AA para hacerlas funcionar.

(La Nitecore EAX Hammer usaba 8 pilas AA)

Ya en este siglo, en 2001, se introduce en el mercado el primer modelo de linterna con una dinamo integrada.

La energía mecánica generada por la acción sobre la dinamo es usada para iluminar un solo diodo LED. No disponían de batería sino de un capacitador que almacenaba la energía necesaria para iluminar el LED durante menos de un minuto por lo que era necesario estar girando continuamente la dinamo haciendo la experiencia un tanto frustrante.

En 2002, se empiezan a comercializar las primeras linternas LED asociadas con pilas AAA. El pequeño tamaño de estas baterías permite extender mucho el rango de usos de estos LEDs: ciclismo, otros deportes al aire libre, luces con clip, etc…

Las linternas de dinamo también se mejoran ostensiblemente al incluirse una pequeña batería que almacena la energía producida por la acción del usuario en la misma dinamo. Hoy en día son muy comunes en actividades como camping, kayak o pesca ya que 1 minuto de acción en la dinamo puede dar hasta 30 minutos de luz.

Desde 2005 hasta ahora, todo avance en la industria se ha centrado en la tecnología LED dando lugar a una multitud de diodos diferentes: DIP, SMD, COB, MicroLED, OLED, T-Pack, etc… pero todo esto seguro que dará lugar a otra entrada muy pronto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *